El Hermano Mayor y Junta de Oficiales de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla con motivo de la apertura del Sínodo sobre La Familia que con carácter extraordinario ha convocado Su Santidad el Papa Francisco y atendiendo a los momentos difíciles que estamos viviendo para que el origen de las mismas, las personas nacidas del amor de un matrimonio,  sea reconocido como algo incuestionable por nuestros gobernantes queremos proclamar que:

La única ley posible es la que protege la vida desde el mismo momento de su concepción.

La única ley posible es la que promueve una educación en todos los ámbitos contra el aborto y a favor de la vida.

La única ley posible es que establece ayudas para la maternidad y programas de integración.

La única ley posible es la que fomenta el desarrollo del amor de una pareja para la creación de una familia.

No puede haber leyes que legitimen la eliminación de una vida humana.

Reclamamos de nuestros gobernantes que no nos dejen tirados en la cuneta en favor de unos supuestos intereses políticos que nada tienen que ver con lo que realmente importa y que no es otra cosa que la vida humana.

Por todo ello pedimos a todos los hermanos y devotos de la Vera Cruz una oración ante nuestros Titulares para que se imponga la razón a los interese políticos y en favor de la vida de la persona más desprotegida, el concebido y no nacido.

Y para que las madres en situación difícil por el nacimiento de sus hijos encuentren la luz y el apoyo necesario para una vida digna y que puedan criar y educar a sus hijos con los apoyos necesarios por parte de las administraciones públicas y de las asociaciones de Iglesia.

Paz y Bien

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Evangelio del dia

Evangelio y Lecturas de la Misa del Dia - Liturgia Diaria

  • Lectura Misa del Dia Miércoles Abril 26 2017

    MIÉRCOLES DE II SEMANA DE PASCUA

    Hechos: 5, 17-26

    Los hombres que habían metido en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo.

    En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido, que eran los saduceos, llenos de ira contra los apóstoles, los mandaron aprehender y los metieron en la cárcel. Pero durante la noche, un ángel del Señor les abrió las puertas, los sacó de ahí y les dijo: "Vayan al templo y pónganse a enseñar al pueblo todo lo referente a esta nueva vida". Para obedecer la orden, se fueron de madrugada al templo y ahí se pusieron a enseñar.

    Cuando llegó el sumo sacerdote con los de su partido convocaron al sanedrín, es decir, a todo el senado de los hijos de Israel, y mandaron traer de la cárcel a los presos. Al llegar los guardias a la cárcel, no los hallaron y regresaron a informar: "Encontramos la cárcel bien cerrada y a los centinelas en sus puestos, pero al abrir no encontramos a nadie adentro".

    Al oír estas palabras, el jefe de la guardia del templo y los sumos sacerdotes se quedaron sin saber qué pensar; pero en ese momento llegó uno y les dijo: "Los hombres que habían metido en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo".

    Entonces el jefe de la guardia, con sus hombres, trajo a los apóstoles, pero sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.

    Del salmo 33

    Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.

    Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. R/.

    Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R/.

    Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. R/.

    Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.

    San Juan: 3, 16-21

    Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salve por Él.

    "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por Él. El que cree en Él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.

    La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios".