Logo75TristezasComo todos sabéis, la hermandad está inmersa en el proyecto de la nueva corona que será el regalo que los hermanos le hagan a la Virgen por su aniversario, y que NO será sufragada con cargo a los presupuestos de mayordomía, ni con cuotas extraordinarias ni nada que se le parezca.

Tenemos por ello que contribuir TODOS los que queramos que la Virgen lleve algo que le hayamos regalado, aparte de nuestro corazón.

Ya se está recogiendo en la casa de hermandad TODA LA PLATA que queráis aportar: cadenas, medallas, pulseras, anillos, etc.

Además se están recogiendo DONATIVOS EN METÁLICO de todos aquellos que quieren participar en este regalo a la Virgen por su aniversario. Sed generosos. Ella lo agradecerá y aquí está el porqué:

La misma cantidad de dinero que cuesta la corona nueva de la Virgen, será aportada (en esta ocasión  por la hermandad) para un acto extraordinario de caridad, que con motivo de esta celebración vamos a realizar. Ni un euro menos. Será el regalo que Ella hará a los más necesitados con motivo de su 75 aniversario. Lo que reciba con una mano, lo entregará con la otra. Esto es una forma de hacer las cosas en Vera Cruz.

Si nuestro principal cometido como hermandad es el culto a nuestros Sagrados Titulares, éste se debe exteriorizar de forma digna y como expresión de Fe, sin descuidar por ello la Caridad, que siempre debe acompañarle. Así está proyectado en esta conmemoración. Sirva como ejemplo la frase de las Hermanas de la Cruz “para nuestro Señor, lo mejor”.

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PorAmorALaVirgen

 

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Evangelio del dia

Evangelio y Lecturas de la Misa del Dia - Liturgia Diaria

  • Lectura Misa del Dia Sabado Marzo 25 2017

    SABADO III SEMANA DE CUARESMA

    Anunciación del Señor

    Isaías: 7, 10-14

    He aquí que la virgen concebirá.

    En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: "Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo, o de arriba, en lo alto". Contestó Ajaz: "No la pediré. No tentaré al Señor".

    Entonces dijo Isaías: "Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros". 

    Del salmo 39

    R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    Sacrificios, Señor, tú no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: "Aquí estoy". R/.

    En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R/.

    He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R/.

    No callé tu justicia, antes bien, proclamé tu lealtad y tu auxilio. Tu amor y tú lealtad no los he ocultado a la gran asamblea. R/.

    Hebreos: 10, 4-10

    En tu libro se me ordena cumplir tu voluntad.

    Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos pueda borrar los pecados. Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije —porque a mí se refiere la Escritura—: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad".

    Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado —siendo así que eso es lo que pedía la ley—; y luego añade: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad".

    Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas. 

    San Lucas: 1, 26-38

    Concebirás y darás a luz un hijo.

    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
    Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

    El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".

    María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.