CONOZCA "LOS BAÑOS DE LA REINA MORA"

 

Recopilación basada en la información facilitada por el arqueólogo D. Manuel Vera Reina a la Hermandad de la Santísima Vera Cruz

(intervención arqueológica previa a los trabajos de restauración).

 

 

La restauración de los Baños, que llegaron a ofrecer un estado auténticamente ruinoso, traduce en gozosa realidad una vieja aspiración de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz. Superadas las diferencias de criterios intervencionistas de las diversas partes (Hermandad de la Vera Cruz y Comunidad de Propietarios del edificio anexo), la intervención de la Delegación de Urbanismo del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla y su financiación de las obras ( a la Hermandad se le escapaba de todo punto tal posibilidad ) posibilitará la recuperación dc este singular espacio.

Llegados a este punto hay que hablar, forzosamente, de las perspectivas futuras de utilización de los Baños. Aparte de las preceptivas visitas públicas a los mismos -una vez concluidas las obras- es deseo de esta Hermandad dotar de vida y de cultura a este magnífico espacio: conferencias, conciertos, exposiciones... deben ser moneda de uso corriente en el mismo.

 

SIPNOSIS HISTÓRICA.

 

Escasos datos ofrecen las fuentes musulmanas sobre los baños de Sevilla, exceptuando el baño del alcázar ( hammam al-Rakkakin).

Un panorama muy diferente nos describe la documentación cristiana inmediata a la conquista de la ciudad. En ellas se nos muestra una relación que nos habla de un total de 19 baños repartidos por la ciudad, de los que destacamos dos: el de don Fadrique, en el barrio de san Vicente, y el de  doña Juana, que algunos autores identifican con el nuestro.

 Nada conocemos sobre el origen del topónimo "Baños de la Reina Mora"  con que en la actualidad se conoce.

 

- 1278. Alfonso X el Sabio dona los Baños por privilegio real al cabildo catedralicio, situación que duró al menos hasta 1.441 (relación de las heredades de la Catedral).

- Desconocemos los avatares que sufrió el edificio hasta 1535 cuando se hallaba en propiedad de los Condes de Teva ( "Historia de Sevilla" de L. de Peraza).

- A partir de 1542 se inicia un proceso de ventas a diversos particulares que concluye el 3 de enero de 1551, cuando don Antonio Gerónimo de Montalván y doña Ana Enríquez donaron la propiedad al recogimiento de mujeres de mala vida que de ella quisieran arrepentirse. De él se encargarían 6 mujeres honestas bajo la jurisdicción del cabildo catedralicio y la advocación del Dulce Nombre de Jesús.

- A mediados del siglo XVII se producen importantes reformas en el edificio. Estos cambios fueron motivados por el hecho de que la fundación deja de ser casa de arrepentidas para constituirse en convento exclusivamente.

- Nada más sabemos de la historia del convento hasta el siglo XIX. El 24 de febrero de 1837 la comunidad se unió por orden gubernamental a la de San Leandro.

Tras el desalojo del edificio, iglesia y convento corrieron suertes dispares. Así, el convento se arrienda a vecinos mientras que la iglesia sigue abierta al culto hasta que la Junta Revolucionaria en el año 1886 lo suprime.

- A partir de 1886 el edificio se transformó en la Comandancia General de Ingenieros, situación que se mantuvo hasta 1.976 cuando tuvo lugar el desalojo y derribo del cuartel. Afortunadamente, las edificaciones que se consideraban del baño, es decir, el claustro principal y las salas circundantes, fueron respetadas.

- 1983. Declaración de Monumento Nacional. Descubrimiento de la noria de alimentación del agua.

El 14 de septiembre del mismo año se ve en la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico una propuesta de segregación de usos y dominios de las áreas monumentales. Al mismo tiempo, se advierte que las obras en el patio serán de restauración y no de reconstrucción.

- 1984. Demolición del inmueble moderno (calle Baños 23) y excavación del subsuelo. La Hermandad de la Vera-Cruz solicita información histórica y calificación legal de los restos exhumados a fin de solicitar subvención para efectuar obras de restauración y conservación.

- 1985. Emergencia arquitectónica para recalzar la noria, desprendida  con motivo de las labores de excavación de los aparcamientos colindantes; apeos de los arcos del baño debido a su peligro de derrumbamiento, descarga de los trasdós de las bóvedas para aligerar el peso y cubrición mediante uralita de las bóvedas.

- 1988. Pérdida de la techumbre de uralita por un vendaval, dejando las bóvedas originales al descubierto.

- 29 de diciembre de 1989. La comunidad de construcción del edificio "Jesús" solicita que se restauren los baños.

- 26 de noviembre de 1991. La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico resuelve no permitir nuevas alineaciones, agregaciones, parcelaciones, ni alteraciones de la edificabilidad.

- 8 de julio de 1995. Se publica en el BOJA nº 95 el anuncio de la Dirección General de Bienes Culturales notificando la apertura del trámite de audiencia en relación con la declaración de Monumento B.I.C., a favor de los "Baños de la Reina Mora".

- 12 de marzo de 1996. Los Baños son declarados B.I.C. por el Decreto 104/1996.

 

 DESCRIPCIÓN.

 

 FASE ALMOHADE.

La entrada a los Baños debió efectuarse a través de la actual calle Baños. El acceso se realizaba mediante una "suntuosa" portada.

El vestuario constaría de dos pequeños atajos laterales y una gran sala rectangular cubierta con bóveda de medio cañón.

El frente norte del baño se encuentra ocupado por 3 habitaciones. Sólo son accesibles a través de una triple arcada que se abría en el paramento norte de la sala 2; la cual define un espacio rectangular cerrado por una bóveda de cañón. En esta estancia probablemente se ubicaría algún tipo de fuente o pila de agua. La evacuación se realizaba hacia la calle Baños, donde habría de situarse un pozo o colector principal que recogiese las aguas sobrantes.

La habitación oeste (1) es una estancia cuadrangular iluminada por 12 luceras y con las paredes enlucidas en rojo. Desconocemos cual sería su funcionalidad exacta.

A la sala este (3) sólo se ingresaba desde la habitación central. Esta sala, de planta cuadrangular, se halla cubierta con bóveda de medio cañón dividida en dos tramos por un arco atajo. El tramo oriental aún conserva una preciosa decoración de sebka cuyos casetones muestran una interesante ornamentación pintada. Todo este espacio se hallaría iluminado por dos luceras lobuladas situadas en la clave. Esta sala contaría también con algún suministrador de agua. Se trataría, por tanto, de un espacio cerrado, aislado e independiente dentro de este ámbito del baño.

La interpretación funcional de estos tres espacios no plantea ningún problema y deberían formar parte del maslaj (lugar saludable), que no era un vestuario en sentido estricto sino un área dotada de misiones concretas dentro del mismo baño. En este sitio, el cliente podía desvestirse, dejar sus ropas, alquilar las toallas, recibir masajes, descansar tras salir dcl baño, tomar té, etc.

Desde una puerta adintelada abierta en el centro del paramento meridional de la sala 2 se accedía a la sala 4. Se trata de una amplia sala rectangular, cerrada por una bóveda de medio cañón e iluminada por 53 luceras.

Posiblemente este espacio se puede interpretar como al-bayt al-barid o sala de agua fría. Desde un hueco de paso adintelado abierto en el paramento sur se accedía a la sala 5.

La sala 5 es la que mayores transformaciones ha sufrido como consecuencia de las reformas a que fue sometida en la primera mitad del siglo XVII. Estamos ante la sala principal del complejo termal musulmán (al-bayt al-wastani).

Originariamente, constaría de una sala central rodeada de cuatro corredores. Esta habitación conformaba un espacio rectangular algo más reducido que el patio actual.

Delimitaban este espacio 16 columnas con basa, fuste liso con collarino superior y capitel de mocárabes y pilares de forma rectangular en cada una de las cuatro esquinas, que tenían adosado una columna. La organización de las arquerías islámicas era de tres arcos de herradura (frentes norte y sur) y cinco huecos (paramentos este y oeste). El espacio de esta sala se cubriría con una bóveda esquifada de cuatro paños.

De las esquinas de esta sala central arrancan arcos de perfil algo rebajado hacia pilares empotrados en los muros de las habitaciones perimetrales. De esta forma se crean cuatro rincones rectangulares, con lo que la habitación tendría, por tanto, nueve compartimentos.

Rodean esta sala cuatro estrechos cuartos comunicados entre si. El norte y el sur se cubren con bóveda de medio cañón corrido y se iluminan a través de 32 luceras. El corredor oeste posee bóveda esquifada con 32 claraboyas.

La sala este se cerraría mediante una bóveda esquifada.

Previo a la construcción de los baños esta zona se hallaría a un nivel más bajo que el resto por lo que fue necesario, cuando se construyó el edificio, verter tierra para elevar la cota.

El último cuarto (6) se ubica en el costado oriental del baño. Es una amplia sala rectangular y cubierta con bóveda de medio cañón. La disposición de diversos elementos de la sala y su situación dentro del complejo termal no ofrecen duda de que esta estancia debió desempeñar las funciones de al-bayt al-sajun (sala de agua templada).

Próximo al aljibe e inmediatamente a espalda de al-bayt al-sajum debían situarse las calderas. De ellas, al igual que de los cuartos donde se encontrarían las pilas de agua caliente, no ha quedado vestigio alguno por la construcción de las nuevas viviendas.

El suministro dc agua a los baños se realizaba desde un aljibe localizado a pocos metros del extremo sureste del edificio. Desde allí el agua iba directamente a las calderas desde donde, tras recibir el tratamiento adecuado, se repartía a las distintas salas de las termas. Las aguas sobrantes eran recogidas a través de arquetas y dirigidas hacia la actual calle Baños, aunque desconocemos el sistema preciso de evacuación.

Por último comentar dos cuestiones de carácter general. En primer lugar, sorprenden sus dimensiones ya que aún sin excavar completamente es el hammam más grande de los conservados en Al-Andalus, lo que contrasta con su ubicación dentro de la trama urbana de la Sevilla musulmana, ya que en los comienzos de la urbanización del barrio de San Vicente en época almohade se trataría de un sector poco poblado. Es obvio, por tanto, que una edificación de estas proporciones y características sobrepasaba con creces las necesidades de la población allí instalada. En este sentido, la fundación de este "desproporcionado" edificio sólo puede entenderse como parte de un programa ambicioso destinado a incentivar la ocupación de esta zona de la ciudad, dotándola generosamente de los medios y elementos necesarios para el desarrollo de las actividades cotidianas.

La segunda cuestión es la interpretación de los "Baños de la Reina Mora" como un edificio aislado o si formaba parte de un complejo edificio público mucho mayor. En este sentido, la localización de una yesería musulmana en la trasera del presbiterio de la iglesia, a una cierta distancia de los baños y a una altura superior a la de las bóvedas es un dato que apoya la existencia de estructuras diferentes. Por otro lado, sabemos de la existencia -a mediados del siglo XlII- de un hospital llamado del rey Fernando al lado de los baños. Por la fecha del documento no parece probable que pudiera tratarse de una construcción nueva. Estos datos son lo bastante elocuentes para hacemos pensar en un complejo más amplio del que los baños formarían una parte importante.

 

FASE CONVENTUAL.

 

Primera etapa (segunda mitad del siglo XVI).

 

Tras la ocupación cristiana de la ciudad el Baño continuó utilizándose, como demuestra el mantenimiento de todo el sistema infraestructural del mismo.

En esta situación debió permanecer al menos los dos siglos siguientes. Es, pues, a partir del siglo XV cuando parece que se produce un abandono de su función termal.

La donación del edificio para el recogimiento de mujeres arrepentidas no supuso cambios importantes en su organización y fisonomía. Los niveles de solería prácticamente se mantuvieron en la misma cota.

Por lo que respecta al edificio en si, las únicas transformaciones que se localizan en todo el costado norte consisten en la reforma de la bóveda occidental de la sala 3. La antigua bóveda, quizás deteriorada, es forrada con una plementería nueva de ladrillo.

En la sala 4 se abre una pequeña hornacina en el costado sur del paramento este, cuya misión estaría vinculada con la nueva funcionalidad de la estancia (refectorio).

La sala 5 no sufre modificaciones importantes en cuanto a su distribución, de modo que continúa siendo el espacio nodular en torno al cual se organiza el edificio. No obstante parece ser que fue en esta fase cuando tiene lugar la destrucción de la bóveda de su sala central. Así la sala central quedó como un espacio abierto rodeado de cuatro corredores cubiertos adquiriendo la configuración exacta de un claustro.

Fue en la sala 6 donde se producen los cambios más significativos. Los vanos laterales del paramento oriental fueron cerrados con un pequeño tabique de ladrillos convirtiéndose en dos nichos. También en estos momentos se elevó el nivel del suelo de estas hornacinas.

En el muro norte se abrió otro gran hueco que, realizado en ladrillo, constituía originariamente un gran nicho decorado con pinturas. En este lugar se detecta un nivel de enterramiento en el que los cadáveres están correctamente colocados en féretros y dispuestos conforme al ritual cristiano de inhumación.

En la mitad del corredor sur de esta sala (6) se abrió un gran hueco de tránsito que posibilitaba la comunicación de estos espacios con las salas que habría detrás.

Todas las consideraciones que hemos indicado al respecto de esta sala nos permiten suponer que en este lugar se pudo ubicar la primitiva iglesia del convento, hipótesis que puede ser refrendada al comprobar como en la reforma del siglo XVII la nueva iglesia se levanta justamente delante.

 

Segunda etapa (primera mitad del siglo XVII a mediados del XIX).

 

Fue en la primera mitad del siglo XVII cuando el edificio sufrió las transformaciones más importantes de su historia adquiriendo prácticamente la imagen que en la actualidad presenta. Estos cambios estuvieron relacionados, sin duda, con el hecho de que la fundación dejara de ser casa de arrepentidas para constituirse en convento de monjas agustinas.

En primer lugar, nos referimos a los cambios en la pavimentación. Se produce una elevación generalizada en todos los espacios del inmueble de la cota de suelo con respecto a las etapas precedentes. La nueva pavimentación de ladrillos carecerá de la calidad que detectábamos en los de la fase anterior.

Por lo que respecta a las bóvedas, a excepción de las de las salas 2 y 5 que fueron completamente destruidas, el resto fueron devastadas interiormente hasta perder el perfil originario de medio punto y tomar uno bastante más rebajado.

Como consecuencia de la construcción de una planta superior se procedió al taponamiento de todas las luceras con una obra de ladrillo y cal, de modo que la luz ahora penetraba a través de los vanos o se adquiría de manera artificial.

En la zona norte, detectamos una serie de construcciones que se adosan por delante de la sala 1. Se procede a la apertura de un gran hueco en el paramento norte de dicha habitación. También en el frente este se abrió otro gran vano que facilitaba el acceso a la sala 2. La apertura de estos vanos convirtió a la estancia 1 en un lugar de tránsito.

La sala 2 sufrió cambios mayores pues se procedió al derribo completo de la bóveda quedando configurada como un espacio al aire libre rematado en una cornisa de ladrillos. También se destruyó la arquería del frente norte y la edificación en su lugar de un muro completamente cerrado por lo que la entrada no podía ejecutarse como tradicionalmente se venia haciendo por aquel costado.

Las transformaciones en la sala 3 se limitaron fundamentalmente a cuestiones decorativas. Toda la bóveda se forró con placas de yeserías que representaban rosetones. Bajo estas planchas corría un friso de cabezas de leones y debajo de él una hilada de placas rectangulares en donde se representaba a dos ángeles que alzaban un velo para mostrarnos el misterio de la Eucaristía. Posiblemente esta habitación estaría relacionada con la iglesia que se levantó adosada a su costado oriental, pudiéndose realizar el tránsito a través de la pared este.

La sala 4 es donde se producen menos transformaciones: rozamiento de la bóveda, elevación de la cota de solería, cierre de las luceras y apertura de un hueco que permitía el paso con la sala 3.

Fue en la sala 5 donde se produjeron los cambios más significativos. En primer lugar, se procedió a replantear la disposición del claustro ampliándose considerablemente su superficie por el lado oriental al incorporar la sala 6. La fachada este del patio del XVI se demolió así como el corredor contiguo y se retranqueó unos tres metros al este; es decir, en la misma línea del paramento que cerraba por ese lado a la sala 6, el cual fue destruido y en su lugar se ubicó la arquería que hoy podemos ver.

Las arcadas se sostienen sobre las mismas columnas de mocárabes musulmanes aunque desplazadas de su lugar original como atestigua la fractura que todas ellas presentan en el tercio inferior del fuste.

La cota interior del patio fue elevada mediante unos andenes de ladrillos.

Una acera de un metro de anchura perimetraba por todos sus lados este espacio configurando una organización cuatripartita en cuyo centro se alzaba una fuente y en las esquinas parterres. No se han conservado restos de la pavimentación de la época. Por arriba estaba rematado por una cornisa de ladrillo pintada en rojo.

En los pasillos que rodean al claustro se ha localizado un número importante de enterramientos. Se trata de inhumaciones realizadas de manera anárquica. Todos los cadáveres estaban cubiertos por una gruesa capa de cal. Todos los esqueletos corresponden al sexo femenino estando sus edades comprendidas entre los 50 y 70 años.

La gran hornacina que presidía el frente norte de la sala 6 fue abierta quedando como un vano de comunicación entre la iglesia y el claustro. En el centro del muro oriental se abre un gran hueco que, mediante una escalera, permitía la entrada al interior del claustro desde las habitaciones que se dispusieron hasta la misma calle del Santo Cristo (actual C/ Jesús de la Vera-Cruz).