CRÓNICA DE LA TALLA DE LA ACTUAL CRUZ
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Rafael Díaz Durán, autor de la talla de la Cruz que desde el día 25 de febrero de 2001 porta al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz de Sevilla, describe en esta página cómo fue el proceso de dicha talla y las vivencias personales que experimentó durante la realización de la misma. Así lo expresa:
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Intentaré plasmar en esta página el proceso de tallado de la Cruz y el estado de ánimo en el cual me encontraba en aquellos días. No recuerdo ni el día ni la hora en el que Don Francisco Arquillo Torres, Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla y restaurador del Cristo de la Vera+Cruz, me propuso que tallara la nueva Cruz para el Cristo. "Acepté encantado".
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LUNES 22 DE ENERO DE 2001
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Sobre las diez de la mañana, Vicente Serradilla Luque, autor de carpintería de la Cruz, llega con ella a la capilla del Dulce Nombre de Jesús, en la calle Jesús de la Vera+Cruz, la cual es depositada para su tallado en una habitación anexa (el almacén de priostía, situado en el compás de la capilla).
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(Rafael Díaz Durán, ante la Cruz sin tallar)
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En la capilla colocaron al Cristo para facilitar mi trabajo.
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Se me había encomendado la copia exacta de la Cruz, aunque esta nueva era un poco más estrecha (de menor diámetro) que la antigua.
Comencé depositando la nueva Cruz en los bancos de la capilla, para poder copiar con más facilidad la situación de los nudos y las llagas de una a otra.
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Ese fue el trabajo que realicé esa mañana.
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Mientras ocurría lo narrado y sin yo saberlo, ingresaba en el hospital de la Macarena, en fase terminal de su enfermedad, mi amigo Eusebio Romero Tovar, persona muy vinculada a Aroche (Huelva), hijo del pueblo, ex Alcalde y presidente del Casino de Sociedad. A él no solo me unía la amistad de tantos años, también nos unían estrechos lazos familiares.
Esa noche, cuando regresaba a casa desde el hospital a las tantas de la madrugada, me invadieron dos sensaciones distintas: la primera, el dolor y la angustia que provocaba en la familia y en mí la situación extrema de mi amigo; y la segunda, la satisfacción del trabajo empezado, por lo que significaba para mí. Por fin, después de tantos años de tallas, un trabajo mío será reconocido con mi nombre en la Semana Santa de Sevilla. Para mí, como sevillano, es una gran satisfacción.
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MARTES 23 DE ENERO DE 2001
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Sólo, en la Capilla y ante el Cristo de la Vera Cruz, le pido... "Tú ocúpate de mi amigo, yo me preocuparé de tu Cruz".
Y en la habitación anexa a la Capilla comencé la labor de tallado, empezando por la profundidad de las llagas y la situación de los nudos, que más que nudos son nacimientos de las ramas del árbol, y el movimiento de la corteza y su textura.
Cada vez que volvía a la capilla para ver cómo dar el siguiente paso en la nueva Cruz "hablaba con Él".
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Empecé a sentirme mal, y cada vez con más dificultad para dar el siguiente golpe de gubia. A media mañana, mirando al Cristo le dije: "Mañana me llevo la Cruz al taller, así no te agobiaré más, y Tú me ayudas a despejarme para hacer lo que tengo que hacer, tallar tu Cruz."
Mi amigo estaba en el hospital.
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MIÉRCOLES 24 DE ENERO DE 2001
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Esa mañana, Vicente y yo trasladamos la Cruz desde la capilla al taller.
A solas con la Cruz, las gubias preparadas y todos mis medios a mi alcance, empecé a despejarme, sentí de nuevo el olor del cedro; con una gubia corté una viruta, me la metí en la boca y su sabor amargo fue agradable.
Comencé por querer tallar la parte más alta de la Cruz; recordaba perfectamente toda la parte alta de la antigua y mi misión era copiarla fielmente, adivinando incluso los trozos que a la antigua Cruz le faltaban.
La mañana no dio sus frutos, mi ánimo estaba por los suelos y no fui capaz de dar más de tres gubiazos seguidos. Lo "veía" todo perfectamente pero no avanzaba nada, e iba de un extremo al otro sin saber por dónde empezar. Guardé las gubias y pensé "mañana estaré con mejor ánimo".
Por la noche, mi amigo seguía en el hospital.
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JUEVES 25 DE ENERO DE 2001
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Mi medio de transporte, la bicicleta. Al pasar por la Plaza Ponce de León (Santa Catalina) los árboles desnudos de hojas me ofrecían todo su interior, parecía que cada uno, a mi paso, gritaba "mírame". Los miré pero no me fijé en ellos.
Ya en el taller, comencé a tallar las llagas y corteza del brazo izquierdo de la Cruz. A medida que avanzaba se me iba borrando la visión de la antigua y tuve que parar para no equivocarme, y mirando la Cruz me pregunté: "¿equivocarme, en qué?, ¿en qué me puedo equivocar?, los nudos y las llagas están situados en su sitio". Y acordándome de los árboles desnudos de Santa Catalina (así los llamo yo) los vi, vivos y esperando el calor de la primavera para vestirse con sus hojas. Esta mañana ellos me han ofrecido toda su desnudez, y pensé: "Lo que Tú quieres es una Cruz llena de vida, pues bien la haré con el sentimiento que tenga cada día y con toda la vida que pueda ver. No haré un nudo igual a otro, serán todos distintos".
Reanudé la talla y mi sentimiento iba del dolor al placer, según volaba mi mente. Realicé las llagas y textura de la corteza de la parte alta y del brazo izquierdo, y coloqué en los puntos donde iban los nudos tacos de cuatro centímetros, con una espiga cada uno, para mayor sujeción al tronco y convertirlos en los comienzos de ramas.
Sentí que por fin estaba tallando la Cruz.
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Les coloqué los gatos, para poder tallarlos al día siguiente.
Mi amigo empeoraba en el hospital.
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VIERNES 26 DE ENERO DE 2001
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Al pasar por Santa Catalina me paré a contemplar los árboles para ver qué necesitaba de ellos y plasmarlo en la Cruz.
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Y lleno de información en vivo, tallé los nudos de la parte alta y del brazo izquierdo, cada uno con un movimiento distinto. Tallé las llagas y corteza del brazo derecho, y parte del tronco de la Cruz. Al final de la tarde coloqué en cada uno de los nudos, de la zona que durante este día había tallado, los tacos de cuatro centímetros, con sus espigas correspondiente, y los apreté con un gato cada uno. El estado de mi amigo seguía empeorando, este fin de semana no nos retiramos de su lado.
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LUNES 29 DE ENERO DE 2001
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Por Santa Catalina me detuve de nuevo a contemplar los árboles, para llenarme de ellos, y coger fuerzas y aliento, pues después de este largo y amargo fin de semana me sentía vacío para reanudar la talla que con tanto cariño había aceptado.
Comencé a retirar los gatos que había colocado el viernes anterior.
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Coloqué este papel con la fecha para tener una referencia del día que era.
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Con renovados ánimos, inicié la talla de los comienzos de las ramas cortadas del brazo derecho de la Cruz
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Y terminé el día con algunos del tronco.
Mi amigo no se separaba ni un momento de mi mente. Pero tampoco el Cristo de la Vera+Cruz.
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MARTES 30 DE ENERO DE 2001
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Desarrollo de dos de los nudos del tronco de la Cruz
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La corteza terminada y los tacos de cuatro centímetros de alto pegados para ser tallados
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Desbastado
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Tallado
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Tallándolos |
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Mis sentimientos y el ánimo que fluía de mi mente y mi corazón, a través de mis manos, se plasmaban con mis gubias en la talla de la Cruz, que portaría al Cristo de la Vera+Cruz de Sevilla.
Mi amigo, como mi Cruz, se acercaba a su final.
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MIÉRCOLES 31 DE ENERO DE 2001
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Desarrollo de talla, de la parte baja de la Cruz.
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Prácticamente la Cruz terminada. Regresé a casa, con un nudo en la garganta, en la boca el sabor amargo del cedro y un gran dolor en el corazón.
Mi amigo estaba muy mal.
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JUEVES 1 DE FEBRERO DE 2001
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Comencé este día repasando toda la Cruz, terminando lo que en estos días había dejado de tallar. LA CRUZ QUE PORTARÍA AL SANTÍSIMO CRISTO DE LA VERA+CRUZ SE HABÍA TERMINADO DE TALLAR.
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Me encaminé hacia el hospital de la Macarena para visitar a mi amigo, sería la una del mediodía. Me lo encontré prácticamente en coma y con la respiración agitada. A solas con él y bajito le dije: "Eusebio, ya he terminado mi Cruz, y la he entregado. Termina tú la tuya, y entrega tu alma a Cristo, que sé que te está esperando".
Eusebio Romero Tovar falleció a las quince treinta horas del día 1 de Febrero de 2001.
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| MI
AGRADECIMIENTO:
A Don Vicente Serradilla Luque (izquierda de la imagen), autor de carpintería de la Cruz, por su magnífico trabajo y su estimable ayuda.
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Y a Don Francisco Arquillo Torres (centro de la imagen), por contar con nosotros para ejecutar la Cruz, al cual le hicimos entrega de la misma en la mañana de este día.
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DOMINGO 25 DE FEBRERO DE 2001
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Después del acto de Bendición de la Cruz y del traslado de la Imagen del Santísimo Cristo desde la antigua Cruz a la nueva, y estando ya en la Casa Hermandad, nos hicieron entrega de una placa conmemorativa por la ejecución de la Cruz.
Al retirarme emocionado con mi placa se me acercó una señora del Coro Hispalense (de la hermandad de la Vera+Cruz) y me preguntó: "¿Le ha gustado el detalle de la placa?". Le dije que me había emocionado y que no me lo esperaba. Me preguntó "¿Le puedo coger las manos?". Al mirarla extrañado me dijo una frase que no sólo la tengo grabada en la mente, sino también en el corazón: "Es para poder decir que he cogido las manos que han tallado la Cruz de mi Cristo".
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LUNES 9 DE ABRIL DE 2001 - LUNES SANTO PRIMERA SALIDA PROCESIONAL DE LA NUEVA CRUZ
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NOTA DE LA HERMANDAD: El texto y las fotografías que aparecen en esta página han sido cedidos por Don Rafael Díaz Durán, a quien la Hermandad de la Santísima Vera+Cruz de Sevilla agradece profundamente la crónica literaria y gráfica realizada. La ejecución de la talla de la Cruz, que actualmente porta a nuestro Santísimo Cristo, ha hecho que el nombre de este artista pase a formar parte de la historia de la Hermandad y, por tanto, de la Semana Santa de Sevilla. |
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