En el primer «paso» figura la Imagen del Crucificado bajo la advocación de la Vera Cruz, de autor desconocido; la escultura está fechada en el siglo XV, la cual fue restaurada recientemente por el profesor Arquillo Torres, descubriéndose en dicha restauración el sudario original que se corresponde con la tela hebrea. El «paso» es obra de Don Antonio Ibañez estrenado en el año 2008 y va iluminado por cuatro hachones de cera verde, en la mesa del «paso» cuatro faroles de plata repujada y en las esquinas, las figuras de Santa Elena, San Francisco, Emperador Constantino y el Papa Paulo III que, junto con el Papa Pío IV, concedió a la Hermandad numerosas indulgencias plenarias, cuyas bulas auténticas obran en poder de la Hermandad, que posee un archivo muy completo y valioso. Los respiraderos bordados en plata sobre malla son obra de Carrasquilla. 

En el último lugar de la cofradía procesiona el paso de palio de Santísima Virgen de las Tristezas, obra del escultor Antonio Illanes, bajo palio negro bordado en oro por Patrocinio López. Este paso de palio está inspirado en los palios decimonónicos que procesionaban en la Ciudad durante dicho Siglo. Tiene orfebrería de Villarreal y Román Seco. La corona es de plata obra de Emilio Méndez, al igual que el puñal que lleva la Virgen sobre el pecho en su salida procesional. Los faldones respiraderos han sido bordados por Talleres Santa Bárbara en hilo de oro sobre terciopelo negro. 

El paso de Virgen procesionó en el año 1957 y va acompañado por trío de música de capilla, compuesto por oboe, clarinete y fagot.