Nuestras cofradías y hermandades son corporaciones que tienen siglos de historia. Durante tantos años, se han conformado una serie de tradiciones, costumbres y "formas de hacer las cosas" que son intrínsecas a nuestras instituciones religiosas. Así, las cofradías, que tienen como fin principal el culto público y la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, han creado y siguen manteniendo unas formas ancestrales de representar la Pasión. Los "pasos", las "insignias", los altares efímeros montados para los cultos...son una manifestación de fe y religiosidad popular que -de tan desarrollada y arraigada que se encuentra- se ha convertido además en un fenómeno cultural, artístico e histórico, fruto de la fe y formas de ser de un pueblo que se manifiesta de esta forma.
Los "priostes" son los miembros de la Junta de Oficiales responsables de todo ese montaje efímero que se realiza varias veces al año y que tiene como finalidad crear un "espacio especial", una "ambientación" que favorezca el encuentro con Dios en torno a la eucaristía y/o cualquier otro sacramento o liturgia. Son los responsables de hacer "visible" al "Dios invisible", que no vemos con los ojos del cuerpo pero que, gracias a nuestras Sagradas imágenes y la forma de presentarlas en sus pasos o altares, nos ayudan a comprender mejor las palabras del Evangelio. No menos importante es esta labor para con los niños, que todavía no han alcanzado la madurez suficiente para entender el Misterio de la Fe y que gracias al beso en las manos de una dolorosa o la suntuosidad de un altar de quinario, pueden captar y sentir que se encuentran en un día y lugar "sagrados".
En nuestra Hermandad además, por residir en capilla propia, hemos de realizar también los trabajos de mantenimiento y conservación de la misma, procurando que el templo sea un lugar limpio, ordenado y bello, donde sea agradable el encuentro con el Señor y con la Virgen. igualmente, Mantener todo nuestro patrimonio para que sea legado a generaciones futuras.
Para esta labor, los priostes cuentan con un equipo humano que los auxilia y complementa en sus tareas: Persona fundamental es el capiller, que diariamente se encarga de abrir el templo, asistir al sacerdote y disponer lo necesario para la celebración diaria de la Santa Misa y el mantenimiento de la capilla; las camareras, que en un número no mayor de cuatro, son hermanas de la corporación que tienen el privilegio y la responsabilidad de conservar el ajuar de nuestra Stma. Virgen de las Tristezas, procediendo al cambio de sus vestimentas interiores en una ceremonia íntima que se realiza una vez al año; el "vestidor" es la persona encargada de aderezar la imagen de la Stma. Virgen con sus correspondientes vestiduras y que es el encargado de realizar esta tarea gracias a su destreza y capacidad artística que le permite conjugar las sayas, mantos, tocas y encajes hasta componer un conjunto armonioso digno de la Madre de Dios. También son importantes en la tarea de preparar todo lo necesario para la cofradía y los cultos los diferentes profesionales que trabajan en este campo. Especialmente los floristas, cereros, orfebres, bordadores...y toda clase de artistas y artesanos que trabajan para la Semana Santa durante todo el año.Junto a todos ellos, un nutrido grupo de jóvenes - y no tan jóvenes- que dedican parte de sutiempo libre a este fin de una manera voluntaria.
Si quieres participar, sólo tienes que ponerte en contacto con nosotros, ya que todo este trabajo se realiza "a puerta cerrada", en la intimidad del templo y con la complicidad de la noche -en muchos casos- para que cuando de nuevo se abran las puertas de la iglesia, todos disfruten contemplando los pasos, los altares y todo lo que se haya dispuesto. Responsables de "pasar el testigo" de una labor que se viene haciendo en la Cofradía de la Santa Vera Cruz desde hace más de cinco siglos y medio.
Benjamín Domínguez/Borja Martín, priostes.